Ácido hialurónico: El ácido que da vida

Ácido hialurónico: Rejuvenece el rostro, nuevas vías de estudio en la oncología……

Otra vez las pobres ratas al servicio de la salud de los seres humanos. Y esta vez, -según el artículo publicado en ABC-, se trata de la especie aún menos agraciada “la topo desnuda”  o sin pelo, que además es ciega, puede revelarnos algunos secretos sobre el cáncer y la longevidad.

Cómo se iba a librar esta especie de la investigación, si, a pesar de su aparente desdichada existencia, es capaz de vivir sin asomo de tumores.

Ácido hialurónico contra el Cáncer

Científicos de la Universidad de Rochester (EEUU), han descubierto que el ácido hialurónico, -esa sustancia química y magnífica para nuestra piel en su estado más puro, que rejuvenece en estética tantos rostros y ahora también se utiliza por los especialista para tratar las rodillas enfermas-, está presente en altas concentraciones en estos “seres” bajo la tierra, y este bendito hallazgo nos podría conducir a desarrollar nuevos tratamientos para el cáncer.

Según la revista “Nature”, los investigadores biólogos estadounidenses, observan una viscosidad en el cultivo de sus células que no existe en otros con células humanas, otros ratones ni conejillos de indias,… todo un hallazgo. Porque así es, ese aspecto viscoso del hialurónico hacía ya algunos milagros en los usos mencionados, antes de este nuevo descubrimiento.

En este nuevo y memorable avance en la investigación también descubren que un gen: HAS2, es generador clave en la producción de este ácido y que si no existiera en estos animales, serían tan susceptibles como cualquier mortal. Y  que si nosotros fueramos capaces de contar algún día con dicho gen, necesitaríamos un metabolismo tan lento como el suyo, también imprescindible para acumular esta sustancia defensora en nuestro organismo.

Pruebas en humanos.

Parece ser que si el hallazgo sale bien en las siguientes pruebas con ratones, la eficacia de este ácido hialurónico de alto peso molecular, iría directamente a encontrar alguna  respuesta para el cáncer.

Si la respuesta terapéutica es efectiva, nuestra gran ilusión en su uso más inmediato sería en la medicina del futuro: LA PREVENTIVA.

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